Cómo ser tu propio jefe

Las malas experiencias con los superiores suelen empujar al emprendedor a seguir su propio camino. Pero ser tu propio jefe no es sencillo, cómo organizar tu trabajo cuando no hay nadie que te presione, ni te paga un sueldo a fin de mes.

El trabajo independiente también implica una relación de jefe – empleado, y es probable ocupes ambos roles.

En este caso es importante la autodirección, es esencial para que los negocios se concreten. En todo proyecto se necesita un líder que marque el rumbo, tome las grandes decisiones, se asegure de que se implementen y controle los resultados.

Algunas claves para convertirte en tu propio jefe:

• Fijarte objetivos. Para que las tareas se cumplan debes establecer desafíos concretos con plazos específicos. Por ejemplo, “Terminar el plan de negocios para el  1 de mayo” o “producir 20 unidades de muestra antes del lanzamiento”.

• Establecer rutinas laborales. Fijarte ciertas rutinas te ayudará a saber qué hacer y ser más eficiente. Comprométete a tareas regulares como actualizar el mostrador todos los viernes, revisar pagos a proveedores los lunes o contestar mensajes de clientes todos los días antes del almuerzo.

• Trabaja sobre tu motivación. Mantener las ganas de trabajar al máximo no es fácil, aun en tu propio negocio. Busca formas de ponerte incentivos: prémiate si conseguís un nuevo cliente, tomate descansos extra si cumples las metas, lleva un registro de tus logros.

• Decide qué tareas vas a encargar a otros. Aun en un emprendimiento unipersonal se necesita la ayuda de terceros para cumplir con tareas específicas, o simplemente para que tengas más tiempo para concentrar en tu actividad central. Crea tu equipo, con personas en quien puedas confiar. Pueden ser empleados, proveedores o colaboradores temporales.

• Crea un lugar de trabajo agradable y que impulse tu productividad. Asegúrate de que el espacio en el que pasas gran parte del día no juegue en tu contra y cumpla con los requisitos mínimos para que la pases bien. Identifica las cosas que te ayudan a trabajar mejor e incorpóralas a tu lugar: tecnología, fotos, libros, velas, etc.

• Realiza autoevaluaciones y busca formas de mejorar. Como mínimo una vez al año, tomate un tiempo para pensar, dejando de lado la rutina y los problemas. Quédate en tu casa o busca un lugar tranquilo para repasar lo que hiciste e identificar lo que podrías hacer mejor. No tener un jefe por encima del hombro puede llevarte a bajar tu rendimiento y caer en vicios laborales.

Pon en práctica lo mencionado y conviértete  en tu propio jefe  siendo más productivo. ¡Atrévete a emprender!

Fuente: Buenos Negocios.

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