Fija metas de proceso para el equipo de trabajo

Defina la cultura del equipo, tiene que establecer metas de proceso (cómo va a trabajar) además de metas de tareas (en qué trabajará). Aborde cómo se sentirá trabajar con el equipo: ¿Todo mundo compartirá responsabilidades o alguien asignará tareas? Piense en cómo se verán las relaciones, y qué quiere de ellas: ¿Serán sociales y personales o exclusivamente de negocios? ¿Trabajarán de una forma “divide y vencerás” o codo con codo? Concéntrese en lo que valora: ¿Nos importa la velocidad o la exactitud? ¿La toma de riesgos o la obediencia? ¿La innovación o aprovechar fortalezas centrales? Siempre es bueno especificar a qué apunta para que la cultura del equipo no evolucione por sí misma hacia una dirección distinta.

Deje de presumir que está ocupado

Todos estamos demasiado ocupados; y nos enorgullece estarlo. Queremos hacerlo todo, tenerlo todo y alcanzarlo todo. Con razón encontramos la forma de presumir que estamos ahogados de trabajo: en clave, eso significa que somos exitosos e importantes.

Pero a largo plazo, todo este movimiento lleva a quemarse. El antídoto es apuntar a menos: diseñe su vida en torno a lo esencial y elimine todo lo demás. Jerarquizar disciplinadamente puede dejarlo con fines de semana sin trabajo y con más tiempo para amigos y para pensar.

Programe un evento trimestral personal fuera de la oficina. A continuación una simple regla de tres: cada tres meses tómese tres horas para identificar tres cosas que quiera lograr en los próximos tres meses

-Agregue fechas de caducidad a actividades nuevas. No toda actividad nueva tiene que volverse tradición.

-Niéguese a una buena oportunidad cada semana. Eso suena contraintuitivo, pero si no lo hacemos nunca tendremos suficiente tiempo para descubrir realmente en qué queremos invertir nuestro tiempo.

Incluya líderes al hacer su estrategia

Esperar a que su plan estratégico sea perfecto antes de presentarlo para que lo revise un líder lo vuelve prácticamente inútil. Busque verdadera retroalimentación, no una palmadita en la espalda. Pregunte a su líder desde el principio si hay una forma distinta en que enmarcaría el problema de estrategia. Después, regrese con soluciones posibles y pregúntele si está obviando algo. Vuelva una tercera vez cuando haya hecho una ingeniería inversa de las posibilidades para determinar lo que crea que funcionaría, y lo que no. Vea si a su líder se le pueden ocurrir otros escenarios donde pueda probarlas. Hacer esto ayuda a evitar una visión de túnel, logra que el líder se emocione con la estrategia y resulta en un proceso y resultado más productivo.

Resuelva un conflicto en el trabajo

Cuando el conflicto estalla en el trabajo, pudiera parecer más fácil evitar a la otra persona involucrada. Pero no es una buena idea. Los asuntos no resueltos preocupan y afectan la productividad. Para reparar la relación, empiece reconociendo su propia culpabilidad.

¿De alguna forma ha exacerbado el problema? Después, limpie el ambiente: “A veces nuestros estilos de trabajo han sido un poco diferentes. Hagamos más productiva esta colaboración haciendo una lluvia de ideas sobre cómo podemos trabajar bien”. Piense en la dinámica (¿está jalando donde él empuja?) y cambie lo que no está funcionando. Posteriormente, no deje que esta resolución se desintegre recayendo en viejos patrones.

Estructure su trabajo para evitar la tentación

Resistir la tentación requiere energía, motivo por el cual, de forma nada sorprendente, cuando tenemos poca energía nos sentimos más inclinados a comportarnos de forma no ética. Investigaciones sugieren que dado que la gente mañanera y las aves nocturnas tienen distintos niveles de energía a lo largo del día, su fuerza de voluntad también debe crecer y menguar.

Y efectivamente, nuevas investigaciones muestran que la gente mañanera es menos ética en la noche, y las aves nocturnas son menos éticas en la mañana. Podemos controlar mejor nuestros propios horarios de trabajo teniendo en mente nuestros “cronotipos”. Muchos nos sentimos tentados a estirar una hora más de trabajo.

Bueno, si usted es mañanero y la estira en la noche, crea una situación en la que resistirse a la tentación podría ser más difícil que nunca (y ni hablar de que el resultado podría resultar afectado). Y las aves nocturnas que programan horas extras a primeras horas de la mañana enfrentan la misma cuestión.

Fuente: Gestión, Harvard Business Review.

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